jueves, 13 de septiembre de 2012

El por qué defiendo Transmilenio.

Cansado de ver protestas, marchas, días de NO transmilenio (que obviamente han fracasado) actos vandálicos que demuestran en gran parte la ineptitud de la policía y la falta de padres de familia que eduquen bien a los hijos, me dispongo a escribir el porqué defiendo transmilenio y todo lo que él significa para Bogotá. 
No sé si los que lean esto se acuerden como era Bogotá, la capital, antes que existiera el transmilenio, mas o menos hacia el año 2000 donde las calles eran repletas de carros, de humo y el tremendo caos en la avenida Caracas en la cual el separador era en muchas partes alambre de púas como en las fincas de muchos pueblos.  Se acuerdan cuando para ir desde el sur hasta la 72 era más de una hora, o donde subirse a los buses viejos y grandes era un reto ya que no se sabia que era más peligroso, si caminar entre las calles o subirse a esos buses conducidos por imitadores de Juan Pablo Montoya. Así era la Bogotá de ese entonces, con un promedio de 5 millones de habitantes y con un caos mucho mayor proporcional a lo que ahora se vive. En ese año, gracias al alcalde Enrique Peñalosa se inaugura TRANSMILENIO, un nuevo sistema de transporte que sirvió y sirve mucho a los ciudadanos de la capital. 
Ultimamente las quejas sobre el servicio han crecido y el descontento de la gente que se encuentra a horas pico con un montón de gente que se devuelve o va hacia sus trabajos se ha hecho más notorio pero en mi parecer y después de evaluar muchos aspectos, es la gente que se tiene que preguntar si esta haciendo las cosas bien o no.
Doce años después la gente que utiliza este transporte no ha podido entender la frase "dejar salir es entrar primero", no sé por que, pero a la gente le queda bastante difícil dejar salir a los que descienden del bus para ellos entrar, ¿Es esto problema de transmilenio? No, es un problema netamente cultural y téngalo por seguro que pasará muchos años y la gente seguirá haciendo lo mismo. Ahora miremos lo de los buses repletos de gente. ¿No se han puesto a pensar que la población en Bogotá es la más grande del país? ¿No han visto que esta ciudad esta cada vez más y más llena de gente de todo lado? Eso no es un problema de transmilenio, es algo que sufre la ciudad por ser la capital, esto es tan evidente que ya el Festival de Verano de Bogotá es solo vallenato, Bogotá se esta sobre poblando, y así digan que la relación entre espacio y ocupación todavía es baja, se siente la cantidad de gente que mes a mes llega. Y entonces, ¿que hacer? Pues fácil, tenga menos hijos, la situación no solo de este país, sino mundial amerita a no tener muchos hijos, pero que va, aquí se encuentra mujeres que no han acabado de salir del colegio y ya tienen entre dos y tres hijos. Así nunca va a parar la desenfrenada sobre población que se siente y la que se avecina (¿Sabían que Uruguay no tiene ni la mitad de población de Bogotá?).

Ahora hablemos del costo. Sí es cierto, el costo es alto, no el precio, es el costo. La diferencia es que la relación del precio frente al salario mínimo es alta, pero si de precio hablamos, el metro de Santiago de Chile cuesta en promedio 2 dólares,  entonces hay más caros pero el transmilenio es costoso. Pero el precio no es culpa de los dueños del sistema como muchos dicen, solo hagan cuenta lo que se gasta un bus en gasolina y miren los precios de los combustibles en Colombia y se dan cuenta por que es costoso. Eso no es culpa de TM, es culpa de el gobierno con impuestos y sobre tasas a las que nunca se les ve su funcionalidad. 
Reconozco fallas en el sistema, como el daño en las calzadas y la poca planeación en estaciones primordiales como la de la calle 100 que debió ser más ancha ya que la afluencia es mucho mayor.

¿Se han puesto a pensar todo lo que TM gastó solamente subiendo los vidrios de los pasillos que comunican vagón con vagón simplemente por que la gente se la pasaba colándose por ahí? Y no me vengan a decir que eso es culpa de la pobreza por que si el bus costara $200 pesos igual la gente se colaría, de nuevo un problema cultural. Es increíble, hoy en tres partes de la ciudad los buses atropellaron a 3 personas que intentaban colarse y ahora ellos quieren demandar a transmilenio, re PLOP diría Condoríto. El alcalde Petro, al cual me opuse siempre, inauguró unos subsidios que aplica a diferentes horas del día y nadie lo valora, repito, no lo apoyé pero le aplaudo lo que hizo, lo que nadie pudo o quiso hacer. Ojalá y no pase, pero si estos subsidios los quitan, veré llorando a más de uno que hoy dice: "Le bajaron $350, eso es muy poquito". La solución nunca va a ser que el TM sea del estado o del gobierno para que sea barato, o acaso ¿han visto algo que el gobierno tenga en buen estado? Pásense por la U. Nacional y verán como esta que se cae por el abandono que tiene.

Así que, si usted quiere ayudar a transmilenio y dejar de criticar tanto, saque de adentro suyo algo de cultura y movilícese bien, haga transbordos, no tome solo un bus que menos pare, súbase en varios y vera que se gasta el mismo tiempo, así la gente que se amontona en esos buses disminuirá. Salga con tiempo, no a las carreras, por que eso demuestra lo atrasados que somos, nos saca el iguazo, por que eso si, atrasados si somos, tanto asi que Pirry y Protagonistas de novela tienen un raiting muy alto. 

Por último y ya para terminar, espero de todo corazón que los que trabajan en TM hagan un paro, que cierren sus estaciones y no salgan buses, ojalá pase y cuando así sea, quiero ver la cara de todo el mundo diciendo: Mierda, que falta nos hace.

lunes, 27 de agosto de 2012

Un mundo entre ojos, nariz y oídos

Desde hace un tiempo había querido crear un blog para escribir cuanta opinión quiera expresar. No creo que muchos vayan a leer esto pero estaré feliz conmigo mismo de poder desahogarme y contar muchas cosas que pasan por mi cabeza.
¿Con qué empezar a escribir?, pues bueno, después de meditarlo es un día muy frío y problemático les contaré acerca de un viaje que realicé hace poco al cono sur de Sudamérica, a Argentina y Chile.
Más allá de viajar para cambiar la foto de perfil de facebook o twitter mostrando en ella a cual lugar del mundo has llegado, la gente desconoce y no valora lo que de verdad se conoce en un viaje, lo que percibimos aún estando con los ojos cerrados, lo que  escuchamos antes de montarnos en un avión, lo que buscamos apenas llegamos de vuelta a nuestro país de origen.
Esa sensación indescriptible de nervios, miedo y ansiedad que sientes en las piernas antes de emprender uno de los viajes que siempre has esperado, el sonido del avión tomando un vuelo de varias horas que simplemente te va avisando que tan cerca estar de llegar y el frío que se choca la cara apenas te bajas del avión son alguna de ellas. ¿Por que muchas veces dejamos de pasar lo que nuestro cuerpo siente y nuestros ojos ve simplemente por estar tomando fotos que después del viaje muy pocas veces volveremos a ver ? Mis ojos nunca olvidarán el color del cielo de Buenos Aires el día que llegamos, era azul, muy azul, el sol hasta ahora salía y los 5º de temperatura te congelaban las manos. Mi lengua nunca olvidara el sabor de la carne y el vino que se mezclan en tu boca a media que vas comiendo, mis oídos se demoraran el olvidar que a 4.000 kilómetros de distancia se escucha "Como tú no hay dos", la canción colombiana de moda. Desde que te levantas, sabes que si estas en otro lugar es para conocer lo que allí es típico, era más que necesario tomarse un té de mate al desayuno, remojarte los labios, pasártelo y al final decir si te gusto o no.

Después de casi 4 días en Buenos Aires, empacábamos nuestras maletas para la segunda parada y para mí, la que más expectativas llenara, Santiago de Chile. Un retraso de 2 horas hacia más larga la espera de aterrizar en la ciudad con la economía más estable de Latino américa, pero tanto esfuerzo valió la pena. Cabe anotar que este recorrido lo queríamos hacer en bus, pero por el clima habían cerrado el paso entre estos dos países y el viaje lo hicimos en avión, lo cual a los pocos minutos tendría su recompensa. Nunca, y esto lo dijo casi en forma de juramento, nunca olvidaré lo que mis ojos presenciaron cuando entre las nubes salió la punta de una montaña cubierta de nieve, era increíble, majestuoso, me quede sin palabras, tenía al frente a los Andes en todo su esplendor, lo mejor que pude ver hasta hora en mi vida. Cuantos sabores probé, no sabría, pero siempre pedía lo más raro que encontraba, las colaciones, las empanadas de pino, lo que me causara curiosidad. Mi nariz conoció uno de los olores más ricos, el que se percibe en un viñedo, el olor a madera húmeda, a uvas y a humedad hacen una mezcla rara que solo me daba para saboreárme la boca. Y para terminar el viaje a los centros de esquí. En la vida había sentido tanto frío como ese día, la temperatura llego a estar cerca de los -2ºC y eso sí que siente. El blanco por todos lados y tus botas que se entierran en la nieve con cada paso que das te hacen dimensionar lo mucho que nos falta por conocer en todo el mundo. Sentarse en una silla y mirar el paisaje que por unos momentos sientes que te quiere tragar, eso no tiene precio. Y ya, cuando toca volver a la cotidianidad de tu país, nunca olvidarás el sabor del beso de la persona a quien amas y has dejado de ver, que te espera en casa y que tanto anhelaste volver a ver, sus ojos, su boca, su cara, su cuerpo. Solo me queda por decir que espero de todo corazón que la vida me de lo necesario para repetirme experiencias así, vivir cosas así y sentir un mundo entre mis ojos, mi nariz y mis oídos.